Sobre mí
Jimena Abilés
Mi nombre es Jimena Abilés, soy Licenciada en Nutrición graduada en la Universidad Nacional de Salta, Argentina y Doctora en Nutrición Clínica por la Universidad de Granada, España.
Acerca de mi historia
Durante muchos años me he dedicado a la desnutrición relacionada con la enfermedad. Me especialicé en técnicas de soporte nutricional en situaciones de inflamación aguda, convencida de su papel y contribución en la regeneración celular, recuperación y reparación de tejidos.
En mi trayectoria profesional en hospitales públicos y privados, me he desempeñado como nutricionista clínica y, en los más de veinte años que llevo desarrollando la profesión en España, he podido atender a multitud de personas con necesidades nutricionales diversas: obesidad y sobrepeso, procesos oncológicos, problemas digestivos, pacientes sometidos a cirugías digestivas, etc. Desde ese tiempo he reflexionado sobre el impacto de la inflamación crónica en todas estas enfermedades y el papel del microbioma intestinal en el sistema inmune como una ventana de oportunidad para la resolución de diferentes problemas de salud.
Consciente de la influencia que ejercen la alimentación y el estilo de vida en el equilibrio de la microbiota comencé a interesarme por el intestino y su papel en la prevención, mantenimiento y recuperación de la salud.
Momentos decisivos en mi vida
No todo en mi carrera profesional ha sido color de rosa, después de 15 años trabajando en un hospital público con mucho sacrifico y entrega en el que creamos un grupo de profesionales comprometidos, buscando contribuir a la atención integral al paciente para dar una atención de excelente calidad; un cambio de gestión determinó que no teníamos cabida en el sistema sanitario público y puso fin a 15 años de trabajo. Fue entonces cuando experimente “mi noche oscura”, llena de dudas, de ambigüedad, de incertidumbre.
Fue muy duro encontrarme con esa realidad, pero entendí que hay que atravesar para avanzar, para crecer como personas, para enriquecernos. Porque al final del túnel espera la luz y entonces cambie mi visión de víctima a emprendedora y decidí crear este espacio en el que se pueda tratar al paciente como un ser humano integral, con necesidades de salud, pero también con la necesidad de ser escuchado y acompañado desde todas sus aristas, pudiendo brindar cuidados de manera solidaria, digna, con respeto y empatía teniendo en cuenta las decisiones y valores de los pacientes.
Conclusiones
Tal y como dijo G. Bernard “No hay enfermedades sino enfermos”. Por ello, mi ejercicio profesional se basa en valorar al paciente como un individuo con su propia historia, sus gustos, hábitos y situación biológica, personalizando la terapia nutricional y aplicando la educación alimentaria como base para conseguir hábitos saludables y permanentes que mejoren su calidad de vida contribuyendo a encontrar el estado más equilibrado para tratar la causa desde la raíz.